Las energías renovables son fuentes de energía limpia e inagotable por su origen natural. Alternativa a las energías convencionales basadas en la utilización de combustibles fósiles, no producen emisiones de CO2 y otros gases altamente contaminantes que provocan el cambio climático y la degradación medioambiental. TÜV SÜD, socio de AEE, analiza en este artículo el papel de las energías renovables en la transición energética.

La Unión Europea fomenta activamente la evolución de todo el continente europeo hacia una sociedad con bajas emisiones de CO2 y hacia una transición hacía las energías renovables, como la energía eólica, hidráulica o solar. Por ese motivo, el pasado junio de 2018 la UE fijó un objetivo vinculante de energías renovables del 32% para 2030. Un objetivo en sintonía con el Acuerdo de París para avanzar en el proceso de descarbonización de la economía e impulsar una transición energética.

Según los últimos datos recogidos por Eurostat, Suecia es el país que encabeza la lista de países que están logrando un desarrollo bajo en carbono basado en la producción de energía procedente de la biomasa. El país escandinavo de Europa del Norte es donde más energía renovable se produce sobre el consumo final, con un 53,8%. Le sigue Finlandia con un 38,7% y Letonia con un 37,2%. España se sitúa en la posición once, con un 17,3%. En nuestro país, cada vez hay más cultura energética después de muchos años de congelación en términos de políticas energéticas. Esther Bermejo, responsable de negocio de la Unidad de Energía y Parques de Ocio de TÜV SÜD en España así lo apunta: “El 40% de la electricidad generada en España proviene de fuentes de energía renovables, y se prevé que este porcentaje siga aumentando en los próximos años, ya que se va a invertir para aumentar la capacidad instalada. El aumento principal vendrá por las inversiones que se van a realizar en energía eólica. En España estamos a la cabeza en conocimiento de energías renovables, aunque se ralentizó el sector por las diferentes políticas energéticas llevadas a cabo, la realidad es que la generación de energía renovable va en aumento”

Una de las energías renovables que más implementación y aportación económica está generado en nuestro país es la energía eólica. En este sentido, el estudio macroeconómico de la Asociación Empresarial Eólica (AEE) concluye que la contribución total del sector eólico al PIB en el periodo 2012-2017 fue de 16.379 millones de euros. En 2017, la contribución directa al PIB ascendió a 2.300,8 millones de euros, lo cual supone un incremento del 57% respecto a los resultados del 2016. Un aumento que va en línea en el aumento general que tiene España de generar energía renovable.

Para conseguir de forma definitiva esa transición hacia las energías renovables es indispensable que las empresas se adapten a la nueva cultura energética. Según la experta de TÜV SÜD, Esther Bermejo “la clave se encuentra en un sistema de gestión de facturación energética eficiente, pues de esta manera todas las empresas pueden controlar tanto los costes como los consumos. Con este sistema podrán medir realmente el impacto de las actuaciones realizadas para minimizar consumos, para más tarde iniciar la transición energética en sus actividades”.

En general, las llamadas emisiones de efecto invernadero relacionadas con el consumo y producción de energía pueden reducirse de dos formas: reduciendo el consumo general de energía por medio del ahorro y el aumento de la eficiencia energética y apostando por fuentes de energía limpia.