Las decisiones regulatorias están provocando una auténtica sangría en el sector eólico -pérdidas de empleo, cierre de fábricas-, que está poniendo en juego su supervivencia. El Gobierno debe entender que el sector no puede soportar más recortes y, si de algo es culpable, es de haber hecho lo que el Gobierno le ha pedido en cada momento.
Fuente: ENERGÍA de EL ECONOMISTA
