España cuenta con una de las industrias eólicas más competitivas del mundo, más de 37.000 empleos y una cadena de valor completa. Sin embargo, el ritmo de instalación -1,4 GW en 2025 frente a los 5,8 GW anuales necesarios para alcanzar los objetivos del PNIEC- amenaza con abrir una brecha entre nuestra capacidad industrial y el desarrollo del mercado doméstico. Acelerar el despliegue eólico ya no es solo una cuestión energética: es una decisión estratégica para la competitividad y la seguridad del país.
Fuente: ENERGÍAS RENOVABLES
