Eólica y territorio: La licencia social no espera al BOE

29 de September de 2026

Seis meses después de la aprobación del RD-ley 17/2026, el desarrollo reglamentario que debe concretar cómo trasladar parte de los beneficios de los grandes proyectos a las comunidades locales sigue pendiente. Porcentajes, plazos y mecanismos de acreditación del Estándar de Excelencia Social y Territorial están todavía por definir.

Sin embargo, la licencia social no depende de una publicación en el BOE. Se construye (o se pierde) en cada municipio y con cada proyecto, mucho antes de que ninguna norma la exija y mucho después de que un parque entre en operación.

Por eso, en este número dejamos a un lado la agenda normativa para centrarnos en lo que ya está ocurriendo sobre el terreno: qué entendemos por licencia social, qué enseña el primer parque eólico vasco con financiación vecinal ahora que ya ha empezado a devolverles beneficio, y por qué la ola de repotenciación que llega es, probablemente, la mayor oportunidad del sector para consolidarla.

Licencia social: de concepto a variable de proyecto

La licencia social es la aceptación continuada de un proyecto por parte de la comunidad en la que se implanta. A diferencia de una autorización administrativa, no se otorga en un acto concreto ni tiene fecha de caducidad: se renueva, o se erosiona, a lo largo de toda la vida del activo.

Para la eólica no es una cuestión menor. Según el Anuario Eólico 2026 de AEE, España cuenta con 1.454 parques en 860 municipios. La relación con el territorio no es un debate abstracto, sino una realidad cotidiana en cientos de ayuntamientos, muchos de ellos en zonas rurales con fuerte sensibilidad hacia el uso del suelo y el paisaje.

La experiencia acumulada en proyectos reales apunta a tres condiciones que sostienen esa aceptación en el tiempo:

  • Información comprensible. El vecino entiende qué se va a construir, cuándo, qué impacto tendrá y qué recibe el municipio a cambio.
  • Beneficio tangible y verificable. No basta con que el proyecto genere valor en términos agregados: una parte de ese valor tiene que llegar, de forma visible, a quienes conviven con él.
  • Continuidad. La relación no termina con la puesta en marcha. Los compromisos que se cumplen año tras año son los que convierten la aceptación inicial en confianza.

Los mecanismos de participación financiera ciudadana (préstamos o entrada en el capital del proyecto) encajan especialmente bien en la segunda condición, porque convierten el beneficio en algo medible e individual: el vecino deja de ser espectador del proyecto y pasa a ser parte de él.

Labraza: cuando la confianza se mide en pagos cumplidos

Ya hemos analizado en esta sección el diseño del parque eólico Labraza (Oion, Álava), promovido por Iberdrola y el Ente Vasco de la Energía (EVE) a través de AIXEINDAR: 40 MW, primer parque que se pone en marcha en Euskadi desde 2006 y un tramo de hasta 3 millones de euros de su financiación reservado a personas empadronadas en su entorno, mediante un préstamo a tres años al 7 % de interés fijo anual con garantía bancaria y prioridad por cercanía al parque.

Hoy el caso aporta algo más valioso que su diseño: resultados. La demanda superó el tramo previsto ya durante la fase de prerreserva y, con el parque aún en construcción y su entrada en operación prevista para diciembre de 2026, el proyecto ya ha realizado dos pagos de intereses a los vecinos que participan en él. Es decir, el retorno ha llegado al territorio antes que el primer kilovatio hora.

De esta fase se desprenden tres aprendizajes útiles para cualquier promotor:

  • El beneficio puede adelantarse al aerogenerador. La fase de obra es la de mayor impacto visible (tráfico pesado, maquinaria, movimientos de tierra). Que el retorno empiece a llegar precisamente en ese momento cambia la conversación en el municipio.
  • Cumplir es el mejor mensaje. Cada pago puntual transforma una promesa en un hecho que el vecino puede comprobar en su propia cuenta. La confianza no se comunica: se acumula.
  • La participación financiera es una pieza, no el todo. En Labraza convive con una tarifa eléctrica especial para los vecinos de Labraza y Barriobusto, con los ingresos fiscales para el Ayuntamiento de Oion y con medidas ambientales como la detección de avifauna con parada automática de aerogeneradores. La licencia social se construye con un paquete coherente, no con un único instrumento.

Repotenciación: parques con veinte años de licencia social

Si hay un frente donde la licencia social va a ponerse a prueba en los próximos años es la repotenciación. Según AEE, 9,77 GW eólicos superan ya los 20 años de antigüedad y hay 46 proyectos en desarrollo que modernizarán 1.132 MW. Las estimaciones del Ministerio para la Transición Ecológica sitúan en 10 a 12 GW la potencia que será necesario repotenciar en esta década, con comunidades como Castilla y León o Aragón concentrando buena parte del parque más veterano.

La repotenciación parte de una posición singular respecto a un parque nuevo: el proyecto ya tiene historia en el territorio. Hay dos décadas de convivencia, ingresos municipales recurrentes, empleo local en operación y mantenimiento, y una comunidad que conoce la eólica de primera mano. Ese capital social acumulado es un punto de partida muy favorable, pero no se transfiere de forma automática al nuevo proyecto:

  • Cambia el paisaje. Las nuevas máquinas son más altas y con palas más largas. Aunque el número de aerogeneradores se reduce de forma notable (en 2025, la repotenciación de siete parques permitió pasar de 147 a 20 aerogeneradores), su visibilidad cambia y exige volver a explicar el proyecto.
  • Vuelve la tramitación. La repotenciación reabre procedimientos y, con ellos, la posibilidad de alegaciones. Dar la licencia social por supuesta es el principal riesgo.
  • Llega nueva inversión. Repotenciar implica nueva financiación, y ese es el momento natural para abrir una parte al entorno. El programa de Repotenciación Circular ya lo reconoce, al valorar con hasta 5 puntos los mecanismos de participación ciudadana, y operaciones como Montes de Cierzo (Navarra) muestran que es un modelo aplicable a parques repotenciados.

Dicho de otro modo: la repotenciación es la oportunidad de renovar el pacto con el territorio en el mismo momento en que se renueva la tecnología. Un municipio que ha convivido veinte años con un parque puede pasar de acogerlo a participar en él.

Lo que ya funciona, mientras la norma se concreta

El desarrollo reglamentario del RD-ley 17/2026 terminará llegando y fijará las reglas de acreditación del retorno social. Pero los proyectos que se están diseñando, financiando y repotenciando hoy no pueden esperar a esa concreción para decidir cómo se relacionan con su entorno. Los casos reales demuestran que el modelo funciona, que el territorio responde cuando la propuesta es clara y está bien garantizada, y que la confianza se gana, sobre todo, cumpliendo.

La operación, el alargamiento de vida y la repotenciación centrarán buena parte del debate sectorial de las próximas semanas, con citas como WIND OPS 2026 (14 de octubre, Valladolid). La dimensión territorial merece un lugar propio en esa conversación: la segunda vida de un parque eólico también es una segunda oportunidad para compartir su valor.

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