Alejandro Cabrera Muñoz es CEO y cofundador de Green Eagle Solutions. Desde hace más de una década impulsa soluciones innovadoras para la automatización de activos renovables, entre ellas ARSOS Automation Suite, el producto estrella de la compañía, que hoy automatiza y optimiza más de 70 GW de energía renovable en 18 países.
Green Eagle Solutions estará presente en WindEurope 2026 en Madrid, en el Stand 10-D120, donde presentará las últimas novedades de ARSOS Automation Suite, incluyendo avances en operación autónoma multi-tecnología y en automatización aplicada a la gestión de activos renovables. La compañía mostrará cómo la automatización está dejando de ser una ventaja competitiva para convertirse en una necesidad operativa. Consulta en este enlace el programa de eventos de Green Eagle Solutions en WindEurope 2026 Madrid.
1. Hace cuatro años te entrevistamos en esta misma newsletter y en aquel momento la entrevista se enfocaba en conocer vuestra estrategia como empresa. ¿Cuál ha sido la evolución de Green Eagle Solutions desde entonces?
La evolución más visible ha sido el salto de escala. Hoy gestionamos más de 70 GW en 18 países, lo que refleja no solo crecimiento comercial, sino también madurez tecnológica. Al mismo tiempo, ARSOS ha evolucionado desde un O&M Robot centrado en la automatización de la operación remota de aerogeneradores —hoy conectado a más de 10.000 turbinas— hasta convertirse en una suite completa de soluciones especializadas que cubren distintas capas de la operación renovable.
En ese camino, ARSOS Grid & Market Robot se ha consolidado como el nuevo estándar de Despachos Delegados. Es la solución más extendida en España y Portugal, con más de 25 GW gestionados desde 13 Despachos Delegados, y seguimos creciendo. Además, ARSOS Substations supervisa ya más de 300 subestaciones solo en España.
Lo que no ha cambiado en estos cuatro años es nuestra visión ni nuestra forma de relacionarnos con los clientes: no queremos ser solo un proveedor de software, sino un partner tecnológico con una visión de largo plazo.
2. En aquella entrevista destacabas el potencial de la automatización y la digitalización en la operación de renovables. ¿Cuál ha sido la respuesta del mercado? ¿Dirías que hoy esa visión ya es una realidad consolidada en el sector?
Sí, sin duda. La automatización ha dejado de verse como una ventaja competitiva para convertirse en una necesidad operativa. La conversación con el mercado ha cambiado por completo: antes la pregunta era para qué servía; hoy es cómo implantarla cuanto antes. Esa evolución ya se percibe de forma clara en ámbitos como el O&M, la integración en red y la gestión avanzada de activos. En nuestro caso, ARSOS O&M Robot permite automatizar hasta el 80% de las actividades de sala de control, y ARSOS G&M Robot ha llegado a gestionar más de 30.000 curtailments en un solo mes. En la práctica, estas cifras se traducen en una mayor eficiencia operativa y una mejora directa de la rentabilidad para nuestros clientes.
3. ¿Cuál es la respuesta del mercado ante factores complementarios como la falta de personal y el interés en reducir el OPEX?
El mercado está sometido a una fuerte presión: necesita proteger la rentabilidad en un contexto de costes elevados y escasez de talento especializado. Muchos operadores están encontrando la solución en la consolidación de portfolios y en la inversión en eficiencia operativa. Con márgenes cada vez más ajustados, la clave está en capturar un margen pequeño sobre un portfolio mayor, pero sin necesidad de ampliar estructura. Ahí es donde la automatización marca la diferencia: permite gestionar más capacidad con el mismo personal, apoyándose en un partner como nosotros para optimizar los procesos operativos y mejorar la captación y el uso del dato.
4. ¿Cuáles son las diferencias en función del perfil de los clientes: utilities, fondos de inversión, promotores independientes, etc.?
Depende mucho del modelo operativo. En el fondo, todos los perfiles de cliente buscan lo mismo: más rentabilidad, más control y más capacidad de gestión sobre portfolios cada vez más complejos. La diferencia está en que su modelo operativo les habilita o les limita distintas opciones. En un extremo están las grandes utilities, que tienden a tener internalizada toda la operación —O&M, asset management e incluso la representación de la energía, en algunos casos sin FSA con fabricantes—. Ese modelo les da una gran oportunidad para optimizar su operativa y capturar más valor, aunque también asumen mayor complejidad y más riesgo. En el otro extremo están los fondos de inversión, que por su propia naturaleza suelen delegar la gestión y operación del portfolio en distintos proveedores. Nosotros trabajamos mucho más con utilities y grandes IPPs, porque su modelo operativo facilita la coordinación, la mejora continua y la toma de decisiones alineadas. En cambio, con los fondos suele ser más difícil trabajar de forma directa, ya que los distintos proveedores que intervienen tienen a menudo incentivos diferentes, e incluso enfrentados. Como ejemplo, podemos ver a un representante participando de forma agresiva en mercados sin tener en cuenta el desgaste o los costes de O&M asociados. En cualquier caso, nuestra ARSOS Suite está diseñada para romper silos, y eficientar la operación
5. Uno de los temas que se ha mostrado más complejo es la operación integrada de plantas híbridas a través del master PPC. ¿Os aporta este servicio?
Sin duda. La hibridación añade una complejidad que no se resuelve solo con un controlador tradicional. El master PPC es necesario para el control, pero no suficiente para la operación avanzada, especialmente en plantas donde conviven distintos SCADAs, diferentes PPCs y mPCCs, fabricantes y equipos de mantenimiento independientes. Para responder a ese escenario hemos creado ARSOS CompactSCADA, una solución que armoniza toda esa complejidad y nos da una visión local de la planta, como un SCADA de segundo nivel pero dentro de la propia instalación. Eso nos permite entender el funcionamiento de todos los dispositivos, incluida la subestación, y orquestar de forma unificada la gestión del dato y el control de los sistemas. Ahí es donde ARSOS aporta valor, actuando como una capa de inteligencia operativa en OT que coordina activos, ordena la complejidad y optimiza el conjunto para maximizar valor técnico y económico.
6. El ARSOS O&M Robot se centra en la operación y mantenimiento de los parques, un ámbito con elevada competencia. ¿Cuáles serían brevemente vuestras ventajas comparativas?
La diferencia principal es que no hacemos solo operación remota: automatizamos la ejecución con lógica operacional basada en reglas, replicando conocimiento experto de forma escalable y en tiempo real. Eso permite actuar de manera preventiva y no solo reactiva. Nuestra propuesta es distinta porque no competimos en un modelo tradicional de supervisión remota, sino en automatización operativa real. ARSOS O&M Robot permite a los equipos de ingeniería definir protocolos de actuación que el sistema ejecuta automáticamente, sin pasar por el ROCC. El resultado es que la planta deja de requerir supervisión continua en tiempo real: el sistema detecta incidencias, decide cómo actuar en base a los procedimientos definidos y, si no puede resolverlas por sí mismo, las escala directamente a los responsables de campo. Esto permite operar más capacidad con menos intervención humana y, en algunos casos, sin equipos 24/7 dedicados a esa supervisión.
7. Green Eagle Solutions está dando un salto importante hacia Estados Unidos. ¿Qué diferencias clave habéis encontrado frente al mercado europeo?
Lo más relevante es que en Estados Unidos el porcentaje de utilities e IPPs que operan sus propios activos, y además lo hacen sin FSA del fabricante, es mucho mayor que en Europa. Eso les da mucha más capacidad de decisión sobre cómo operar su flota y, por tanto, muchas más posibilidades de optimizarla con nosotros como partner tecnológico. En ese sentido, conecta directamente con lo que comentábamos antes: cuando el operador tiene mayor control sobre el modelo operativo, también tiene más margen para capturar eficiencia, mejorar rendimiento y escalar sin aumentar estructura.
Además, hablamos de un mercado enorme, con portfolios más grandes y heterogéneos, lo que multiplica el impacto potencial de esa optimización. La regulación está más descentralizada y los ciclos de compra de software suelen ser más largos, pero precisamente por su estructura operativa es un mercado donde nuestra propuesta de valor encaja de forma muy natural.
8. Tenéis el objetivo de gestionar decenas de gigavatios a nivel global. ¿Este crecimiento se hace a partir de clientes con experiencia en España? ¿Cuáles son las principales diferencias por mercados?
España sigue siendo nuestra gran referencia y prueba de concepto. De hecho, ARSOS tiene un peso muy relevante en el mercado renovable español. A partir de ahí, hemos crecido internacionalmente tanto por referencia de clientes como por presencia en foros sectoriales globales. Las diferencias entre mercados son técnicas y culturales: cambian los protocolos, los SCADAs, las reglas de red y también la velocidad de adopción o la tolerancia al riesgo tecnológico. Precisamente por eso, estamos trabajando para que nuestro producto sea cada vez más fácil de adoptar y desplegar por parte del cliente, de forma que pueda ganar autonomía desde el inicio del proyecto, y para que nuestros clientes sean más autónomos a lo largo de todo el proyecto, y también para que pueda instalarse en arquitecturas on-premises. Esa es una parte clave de nuestra estrategia para acelerar el crecimiento global y facilitar una adopción mucho más masiva de la solución.
9. ¿Cómo ves la relación entre operadores humanos y sistemas automatizados en el futuro?
No creo en un futuro sin operadores, sino en un futuro con operadores haciendo un trabajo distinto. El sistema automatizado ejecutará gran parte de las incidencias y tareas repetitivas, mientras que el operador se centrará en supervisión, estrategia, validación de reglas y gestión de excepciones. Ese cambio ya ha empezado. La automatización no sustituye el conocimiento humano: lo amplifica y lo escala.
10. ¿Cómo está impactando la inteligencia artificial en vuestros servicios? ¿Dónde veis sus límites?
Nosotros vemos la inteligencia artificial de una forma muy pragmática, porque no vale para todo. Llevamos diez años automatizando procesos muy críticos en la capa OT, donde las decisiones tienen que ser deterministas, auditables y totalmente trazables. En ese ámbito no creemos que la IA pueda sustituir la lógica operativa ni los sistemas que garantizan una ejecución fiable.
Donde sí vemos un potencial enorme es en capas menos críticas y más orientadas a productividad, análisis y acceso a la información. Internamente, la IA ya nos está ayudando a aumentar la velocidad de desarrollo y a mejorar procesos corporativos. Y a nivel de producto, creemos que va a transformar especialmente el ámbito del monitoring y la analítica avanzada.
Nuestra visión es que, si los datos están bien estructurados, la IA puede consumirlos directamente, responder a cualquier pregunta que tenga un propietario o un asset manager e identificar anomalías complejas sin depender de dashboards estáticos. No hará falta revisar un mapa de calor para detectar que un inversor está rindiendo peor que otro: la propia IA podrá señalarlo, explicarlo y ponerlo en contexto. Ahí es donde estamos poniendo el foco, especialmente dentro de ARSOS APM.
11. Desde vuestra posición y teniendo en cuenta la experiencia del módulo G&M, ¿qué papel juega la introducción de los robots en la integración en la red y en la adaptación a los cambios regulatorios?
Es un papel central. Hoy ARSOS G&M ya funciona como infraestructura crítica para una parte muy relevante del sistema renovable, porque traduce complejidad regulatoria en workflows ejecutables. Cada curtailment, cada setpoint y cada activación genera datos que mejoran la respuesta futura. Los cambios regulatorios no son un obstáculo, sino el motor de evolución del sistema: cada nueva exigencia del operador se convierte en un caso de uso automatizable, configurable y repetible.
12. ¿Habéis acudido a rondas de financiación externa y cuál ha sido la respuesta del mercado?
La respuesta del mercado ha sido positiva porque nuestro valor no depende de una promesa genérica de software, sino de resultados concretos en operación. Nosotros no vendemos una capa adicional de visualización o productividad fácil de sustituir, sino una tecnología que se integra en workflows críticos, utiliza datos operativos propios del cliente y genera impacto medible en eficiencia, disponibilidad, cumplimiento regulatorio y escalabilidad.
Además, creemos que en esta nueva etapa del software el diferencial ya no está solo en tener una buena interfaz o una feature llamativa, sino en estar profundamente integrado en el proceso, en el dato y en la ejecución. Y ahí es donde ARSOS tiene una posición muy sólida: llevamos años construyendo una capa operativa que no solo informa, sino que actúa, aprende del contexto y se convierte en parte del funcionamiento diario del activo.
Eso hace que el interés del mercado sea especialmente sólido, porque no hablamos de una herramienta fácil de reemplazar, sino de una infraestructura operativa con un coste de sustitución muy alto y un retorno muy claro para el cliente.
13. Después de más de una década liderando la compañía, ¿qué has aprendido como CEO que no esperabas cuando empezaste?
La respuesta del mercado ha sido muy positiva. En un momento en que los inversores están diferenciando con más criterio que nunca qué software es reemplazable y cuál se convierte en infraestructura crítica, nuestra posición es sólida.
El moat en software ya no está en la capa de código, sino en los datos, las integraciones operativas y el conocimiento institucional acumulado. ARSOS lleva diez años construyendo exactamente eso: una infraestructura embebida en los workflows más críticos del cliente, con lógica determinista, auditable y trazable, operando sobre datos reales en entornos OT regulados. No es una herramienta de productividad que un agente puede sustituir. Es infraestructura operativa con un coste de sustitución muy alto y un retorno muy claro.
Queremos agradecer el apoyo de nuestros inversores actuales y el interés expresado por muchos otros en formar parte del proyecto. Por el momento, no estamos buscando financiación adicional.
Para saber más sobre nuestro protagonista:
- Libro favorito: Factfulness, de Hans Rosling, y The Obstacle Is the Way, de Ryan Holiday
- Serie: Black Mirror.
- Película: Ex-Machina.
- Color: Azul.
En nuestra vida cotidiana, todos podemos contribuir a la lucha contra el cambio climático. ¿Cuál es tu propuesta de medida concreta que nuestros lectores pueden poner en práctica en sus rutinas diarias hoy mismo?
Electrificar todo lo que sea posible en la vida cotidiana y consumir esa energía de la forma más eficiente posible. A veces pensamos en grandes decisiones, pero pequeños hábitos como ajustar consumos, evitar desperdicios energéticos o elegir soluciones eléctricas frente a combustibles fósiles tienen un impacto real cuando se multiplican a gran escala.

