El rápido crecimiento de la generación renovable ha situado a España entre los mercados eléctricos mayoristas más competitivos de Europa. Sin embargo, para que esta ventaja se traduzca en más inversión, más competitividad industrial y mayor estabilidad para los proyectos renovables, será necesario acelerar la electrificación de la demanda, reforzar las redes y trasladar de forma más eficiente la señal de precios mayoristas al consumidor final, según un análisis de AleaSoft Energy Forecasting.
El desacoplamiento entre generación renovable y demanda
España ha protagonizado en los últimos años una expansión muy significativa de su parque renovable, especialmente en las tecnologías eólica y fotovoltaica. Este crecimiento ha permitido reducir la dependencia de las tecnologías fósiles en la formación de precios y ha contribuido a situar al mercado eléctrico español entre los más competitivos de Europa en términos mayoristas. No obstante, la demanda eléctrica no ha avanzado al mismo ritmo que la capacidad instalada.
Este desacoplamiento entre generación y demanda está provocando tensiones crecientes en determinadas horas del día. La elevada producción solar en las horas centrales, combinada con una demanda todavía insuficiente para absorber toda esa energía, ha incrementado la frecuencia de precios bajos, cero o negativos. Esta situación afecta directamente a los ingresos de los proyectos renovables y puede reducir el atractivo de nuevas inversiones si no se corrigen los desequilibrios del sistema. El impacto varía según la tecnología, su perfil de producción, su localización y su exposición a los precios del mercado, pero el reto de fondo es común al conjunto del sector renovable: disponer de suficiente demanda, flexibilidad, almacenamiento y capacidad de red para integrar la nueva generación.
La demanda como factor de equilibrio del sistema eléctrico
La evolución reciente del mercado ibérico muestra que incrementos moderados de la demanda pueden tener un impacto significativo sobre los precios. El aumento de las temperaturas y del consumo eléctrico asociado a la refrigeración ha contribuido a reducir en las últimas semanas el número de horas con precios cero o negativos. Este comportamiento pone de manifiesto la importancia de la demanda como factor de equilibrio en un sistema con una elevada penetración renovable.

Electrificación de nuevos usos finales de la energía
La electrificación de la industria, el transporte, los centros de datos, los consumos térmicos y otros usos finales de la energía será, por tanto, un elemento decisivo para aprovechar todo el potencial renovable de España. Cuanta más demanda flexible y electrificada exista, mayor será la capacidad del sistema para integrar generación renovable, reducir vertidos y sostener precios que permitan mantener la rentabilidad de los activos.
El crecimiento de la demanda flexible permitirá aprovechar mejor la producción de las distintas tecnologías renovables, reducir los vertidos y las restricciones, mejorar los precios capturados y disminuir la exposición de los proyectos a periodos prolongados de precios bajos.
No obstante, para que esta electrificación avance, no basta con que los precios mayoristas sean competitivos. Es necesario que esa ventaja llegue al consumidor final. La estructura de peajes, cargos, costes regulados y componentes fiscales puede diluir la señal de precios bajos del mercado mayorista y reducir el incentivo para sustituir consumos fósiles por electricidad.
Otro reto clave es el acceso a la red. Una parte de la demanda que quiere electrificarse encuentra dificultades para conectarse o para disponer de la capacidad necesaria. Por ello, será fundamental avanzar en el desarrollo de redes, en la disponibilidad de puntos de conexión y en una regulación que facilite la incorporación de nueva demanda industrial y flexible.
La siguiente fase de la transición energética
En este contexto, el próximo gran reto de la transición energética en España no será únicamente seguir instalando más generación renovable, sino conseguir que la demanda crezca de forma acompasada. Tras una primera etapa centrada en el éxito de la oferta renovable, la siguiente fase deberá poner el foco en la demanda, la flexibilidad y la competitividad final de la electricidad.
La importancia de las previsiones de largo plazo
Las previsiones de largo plazo de precios, demanda y producción renovable serán esenciales para analizar estos escenarios. Para consumidores, comercializadoras, desarrolladores, bancos y fondos de inversión, contar con una visión robusta de la evolución de la demanda y de su impacto en los precios será clave para tomar decisiones de inversión, contratación y cobertura en los próximos años.
Para los generadores renovables, será especialmente importante analizar la evolución de los precios capturados por tecnología, las restricciones de producción, la incorporación de almacenamiento y el efecto de los nuevos consumos eléctricos sobre los ingresos futuros de los proyectos.
Análisis de AleaGreen para evaluar escenarios de electrificación y flexibilidad
A medida que la electrificación de la demanda gane protagonismo, aumentará la necesidad de evaluar cómo los nuevos consumos eléctricos, el almacenamiento, la hibridación, los contratos PPA y las estrategias de gestión de la demanda pueden modificar la exposición al mercado y la rentabilidad de los proyectos renovables. AleaGreen aplica sus análisis a estos casos concretos mediante estudios adaptados a cada proyecto, incorporando hipótesis sobre penetración renovable, precios capturados, perfiles de consumo, flexibilidad y evolución del sistema eléctrico. De esta forma, sus clientes pueden comparar alternativas, cuantificar riesgos y definir estrategias coherentes con un mercado en el que la demanda tendrá un papel cada vez más activo.

