La eólica y el precio de la luz

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Cobertura prevista de la demanda con eólica (%)
Precio horario PVPC (cent€/KWh)

La eólica y el precio de la luz

¿POR QUÉ BAJA LA EÓLICA EL PRECIO DEL MERCADO?

El coste final de la factura doméstica de la luz depende de tres grandes componentes: los costes regulados (que en 2020 supusieron alrededor del 52%), el coste de la generación eléctrica (26%) y los impuestos (22%). Hay que mencionar que 2020 fue un año anómalo debido a la pandemia causada por el COVID19, lo que provocó un desplome de la demanda eléctrica y unos precios muy bajos en el mercado mayorista de electricidad (el más bajo de la década), por lo que la proporción de los costes regulados parece mayor de lo que suele ser (alrededor del 45%), mientras que el de generación eléctrica es menor de lo normal (suele estar alrededor del 30%).

Los costes regulados del sistema son el transporte, la distribución, el pago de la deuda y los intereses del déficit de tarifa, el incentivo que se paga a las grandes industrias por reducir su consumo eléctrico en caso de que fuese necesario (interrumpibilidad), los pagos por capacidad a tecnologías convencionales, los incentivos a las renovables y la cogeneración, y los sobrecostes por la generación eléctrica en las islas, donde resulta más caro producir que en la Península.

El coste de la energía se fija en un mercado competitivo (pool) donde las diferentes fuentes de energía ofertan la electricidad para satisfacer la demanda prevista con un día de antelación. Como el coste del viento es cero, los productores de energía eólica pueden ofertar la electricidad a un precio más bajo que otros. Por eso, el precio del mercado eléctrico baja los días de más viento, al desplazar a tecnologías con combustibles más caros. Al final de mes, se hace una media con los precios de todos los días. Cuanto mayor es la proporción de energía eólica consumida, menos pagan los españoles en su recibo de la luz. Y viceversa.

El uso de la eólica en lugar de combustibles fósiles ha supuesto ahorros para el sistema valorados en 26.281 millones de euros en el periodo 2012-2020, debido a la reducción en el precio del pool del mercado eléctrico.

¿CUÁNTO REDUCE LA EÓLICA LA FACTURA DE LA ELECTRICIDAD A LOS CONSUMIDORES ESPAÑOLES Y A LAS EMPRESAS?

El efecto reductor de la eólica en el mercado eléctrico español en 2020 fue ligeramente inferior al de 2019, debido a una menor demanda eléctrica causada por la COVID-19 y la reducción de los precios del gas.

La generación eólica ha supuesto un beneficio para los consumidores españoles, sobre todo para los consumidores industriales. Para un consumidor medio con Tarifa AT1 y un consumo de 1.500 MWh anuales, el ahorro a lo largo de 2020 ha sido de 7.886 € (descontados los incentivos a la eólica incluidos en su factura eléctrica). Es decir, si no se hubiesen puesto en marcha los 27.446 MW eólicos existentes, la
electricidad le habría costado 7.886 € más al año.

En total, la eólica generó un ahorro neto (una vez descontados los incentivos) a los consumidores eléctricos de 71 millones de euros.

¿CUÁNDO ES MÁS EVIDENTE LA INFLUENCIA DE LA EÓLICA EN LOS PRECIOS DE LA LUZ?
Durante los meses de más viento (que coinciden con la temporada de invierno y el principio de la primavera) el precio del mercado es más bajo que en los meses de verano-otoño, cuando sopla menos el viento.

Cuanto mayor es la cobertura de la demanda eléctrica con energía eólica, el precio de la electricidad para los consumidores domésticos es más bajo.

¿QUÉ PORCENTAJE DE LA DEMANDA DE ELECTRICIDAD CUBRE LA EÓLICA?
En 2020, la eólica cubrió el 21,9% de la demanda eléctrica peninsular (según datos de REE), lo que la situó como la segunda fuente de generación de España. Con 27.446 MW de eólica instalados, somos la primera tecnología por potencia instalada, siendo clave en nuestro mix energético.
¿SABÍAS QUE LA EÓLICA FUE LA PRIMERA FUENTE DE ELECTRICIDAD DE LOS ESPAÑOLES EN 2013?
La eólica fue la tecnología que más electricidad aportó a España en 2013, lo que ocurría por primera vez en la historia en un año completo. Y España fue el primer país del mundo en que se dio esta circunstancia. La energía producida por el viento en el año fue suficiente para abastecer a 15,5 millones de hogares medios españoles. Además de la producción anual, la energía eólica superó otros máximos en 2013. El 6 de febrero, anotaba un nuevo récord de potencia instantánea, con 17.056 MW a las 15.49 horas, un 2,5% superior al anterior, registrado el 18 de abril del 2012. Ese mismo día se superaba también el máximo de energía horaria, con 16.918 MWh, entre las 15.00 y las 16.00 horas, lo que supuso un incremento del 2,8% respecto al anterior. 
SI ESPAÑA ES UNO DE LOS PAÍSES DEL MUNDO CON MAYOR PENETRACIÓN EÓLICA, ¿CÓMO ES POSIBLE QUE SE DIGA QUE ES UNO DE LOS PAÍSES EUROPEOS CON LA ELECTRICIDAD MÁS CARA?

Se dice, pero no es del todo cierto. Según los datos más recientes de Eurostat, los consumidores domésticos españoles en 2020 pagaron la luz un 1% más barata que la media de la Eurozona (un 4,9% más cara que la media de la UE 27), y les cuesta menos que a países como Alemania, Dinamarca o Bélgica. En 2020 se han reducido los costes regulados (2%, según la CNMC) de las tarifas eléctricas, y se ha reducido considerablemente el precio del mercado eléctrico, pasando de 47,68 €/MWh de 2019 a los 33,96 €/MWh de 2020, debido especialmente al efecto de la pandemia sobre la demanda eléctrica, al incremento de la generación renovable (especialmente la eólica y la fotovoltaica) y a la reducción del coste del gas importado.

Gracias al bajo precio del mercado mayorista de electricidad, el precio de la Tarifa PVPC en 2020 fue la más barata desde que se estableció en 2014 (datos CNMC). En 2021, sin embargo, debido al alto coste del gas los precios del mercado eléctrico se han disparado y los consumidores con la tarifa PVPC van a ser los más afectados por este incremento al estar indexada a dicho precio.

Además del coste de la energía, la factura eléctrica incluye muchos otros conceptos que encarecen el coste de la luz. Algunos están directamente relacionados con el suministro, como el transporte –un servicio que presta en exclusiva REE– y la distribución. Otros, con la seguridad de suministro, como los pagos por capacidad, los subsidios al carbón nacional o el incentivo que se paga a las grandes industrias por reducir su consumo eléctrico en caso de que fuese necesario (interrumpibilidad). Y otros son el resultado de decisiones políticas, como los costes del déficit de tarifa, los incentivos a las renovables y la cogeneración, y los sobrecostes por la generación eléctrica en las islas, donde producir resulta más caro que en la Península.

A esto hay que añadir los impuestos directos (el impuesto eléctrico, con un tipo impositivo del 5,11%, y el IVA, del 21%) e indirectos (el del 7% sobre la generación).

En 2020, los incentivos a la eólica sólo supusieron el 7,5% de los costes regulados, mientras que aportó casi el 50% de toda la electricidad renovable, y en total el 21,8% de la electricidad que consumieron los españoles.